En Manhattan, una Nueva Finca Urbana Hará Florecer el Desarrollo Juvenil

Oportunidades para juventud de la ciudad de Nueva York conocer sus raíces, tanto en el sentido de sus tradiciones familiares como en el de las mismas raíces, tallos, y hojas que componen las plantas que producen los alimentos que consumen.

Una parcela de tres acres abandonada desde hace décadas en el área de Washington Heights, en Manhattan, pronto tendrá nueva vida. Será la sede de un programa de desarrollo juvenil y una floreciente finca urbana.

A person in a pink shirt and yellow sunglasses stands on the grass of Nueva Finca Urbana, surrounded by solar panels and greenery under a clear blue Manhattan sky.

La Dra. Rosa Yolanda Pineda, retratada aquí presenciando un día de campo organizado por el Cornell Small Farms Program en el 2024, es una de las principales impulsoras de una finca urbana y proyecto de desarrollo juvenil en el Alto Manhattan. Ahí las y los jóvenes cultivarán productos agrícolas y aprenderán sobre la salud del suelo, la comercialización, y el emprendedurismo. Imágen de Connectemonos.

Ese es el sueño de la Dra. Rosa Yolanda Pineda, una de las principales responsables del proyecto. Pineda y Omar González investigaron sobre la parcela en 2018 y empezaron a hacer preguntas. “He vivido en Washington Heights durante casi 50 años, y este pedazo de tierra ha estado abandonado durante todo el tiempo que he estado aquí”, dijo. “Pertenece al Departamento de Educación de la ciudad de Nueva York, y está básicamente en el patio trasero del campus de una escuela secundaria. ¿Qué mejor uso para ese terreno que convertirlo en un espacio educativo para que jóvenes aprendan a cultivar alimentos?”.

La organización sin fines de lucro a la que pertenece Pineda se llama Connectemonos. Lleva más de 20 años trabajando en el desarrollo y la capacitación de jóvenes. Este proyecto de granja urbana conecta varias de sus pasiones.

Pineda nació y fue criada en Las Matas de Farfán, cerca de la frontera con Haiti, en la provincia de San Juan, República Dominicana, donde su comunidad cultivaba habichuelas (frijoles), plátanos, y tubérculos y además criaba animales. “Particularmente para las generaciones que comíamos lo que cultivábamos, yo creo que una responsabilidad intergeneracional de nosotros como inmigrantes y como gente que crecimos comiendo saludable, de pasarles esos conocimientos a los jóvenes”, dice. “De ahí viene la importancia de tener acceso a opciones saludables dentro de la ciudad”.

Pineda afirma que la juventud de la ciudad de Nueva York no tienen suficientes oportunidades para conocer sus raíces, tanto en el sentido de sus tradiciones familiares como en el de las mismas raíces, tallos, y hojas que componen las plantas que producen los alimentos que consumen.

Señala que las y los jóvenes urbanos se entusiasman con el cultivo de alimentos cuando se les da la oportunidad. “Existe el mito de que la juventud de hoy no quiere alimentos sanos”, explica Pineda. “Pero todo el mundo quiere comer bien. No importa si eres rico o pobre, o si vives en el campo o en la ciudad”.

“Esta siempre ha sido una comunidad de inmigrantes, una comunidad de emprendedores”, continúa. “Hemos recibido mucho interés de restaurantes. Uno en concreto es una pizzería en la que queremos incorporar verduras cultivadas localmente a su menú. Todo el mundo debería tener la opción de elegir comida sana donde vive. Tenemos que lidiar con el hecho de que lugares como Washington Heights son desiertos alimentarios. Carecen de opciones de comida sana. Esto se reduce a una cuestión de justicia”.

La justicia, quizás, sea la esencia del trabajo de Pineda. “En muchos lugares se está perdiendo el sentido de comunidad, así que intentamos mostrar a la juventud que tienen alternativas”, explica. “Necesitan espacios donde puedan darse cuenta del poder que tienen. Cuando los jóvenes tienen un envolvimiento cívico, no sólo les ayuda a ellos, es un aporte a toda la comunidad”.

Connectemonos ofrece programas educativos sobre el cambio social. Gran parte de esto consiste en comprometerse con la comunidad a su alrededor. La organización trabaja para recuperar zonas verdes y espacios recreativos en Washington Heights. La operación agrícola urbana ampliará esta misión.

Pineda y otros ya han invertido mucho trabajo y sudor en la parcela. De 2018 a 2020, Connectemonos organizó días de limpieza colectiva donde personas de la comunidad se reunieron para arrancar malezas y eliminar basura. En 2021, el superintendente Ramírez y las autoridades de la escuela secundaria aprobaron oficialmente el uso del terreno. El departamento de escuelas públicas de la ciudad ha asumido la responsabilidad de resolver problemas estructurales, como la reparación de los muros de contención, para que el lugar sea seguro y accesible en 2025. Pineda espera recibir plena autorización para empezar a construir camas elevadas y plantar hortalizas durante este año.

A terraced hillside with stone retaining walls under construction evokes a finca urbana vibe. Trees with yellow and brown leaves are scattered, and bare patches of soil are visible. A road curves around the site, reminiscent of Manhattan streets, with buildings visible in the distance.

Esta parcela de tres acres, donde se están llevando a cabo mejoras estructurales a principios del 2025, pronto será la sede de la finca urbana más grande de Manhattan, gestionada por la organización de desarrollo juvenil Connectemonos. Imágen de Connectemonos.

Ya sea en una zona rural o en un rincón escondido de Manhattan, poner en marcha una finca requiere una gran cantidad de planificación. Antes de poner las primeras semillas en la tierra, Pineda y sus colegas han estado trabajando con el proyecto Futuro en Ag del Cornell Small Farms Program (CSFP) desde 2023.

Pineda ha asistido a varios eventos presenciales y cursos de capacitación en línea organizados por Futuro en Ag, que abarcan una amplia gama de temas, desde el desarrollo de canales de mercado hasta la comprensión de los impuestos agrícolas y la cría de aves de corral. En diciembre, Pineda y su colega Ramón Toribio asistieron el invierno pasado a un taller de dos días en español para agricultores y aspirantes a agricultores latinos/as/x organizado por Futuro. Se reúnen regularmente con el personal técnico de Futuro para desarrollar un plan de negocios y un plan de mercadeo.

Mildred Alvarado, directora de programación de la Iniciativa para un Futuro Agrícola Equitativo del CSFP, ha disfrutado trabajar con el equipo de Connectemonos.

“Más allá del nombre de Connectemonos, ellos realmente conectan con las personas, especialmente con los jóvenes y toda la comunidad latina. Son consistentes en su misión de apoyar a los jóvenes a través de la conexión con la tierra y la naturaleza”, explica Alvarado.

“Con su ejemplo, nos demuestra que es posible soñar y lograr lo que uno se propone cuando trabaja por ello, tal como Rosa Yolanda y Omar lo hacen. Es un verdadero placer trabajar con ellos”.

María José Oviedo, educadora agrícola bilingüe del CSFP, está apoyando a Connectemonos en temas de salud del suelo.

“En entornos urbanos, comprender e implementar conceptos sobre la salud del suelo contribuye directamente a la sostenibilidad de la iniciativa, mejorando la estructura del suelo, la disponibilidad de nutrientes, el uso eficiente del agua, entre otros aspectos”, explica Oviedo. “Además, la adopción de prácticas sostenibles incrementará a mediano y largo plazo la productividad y la calidad de los cultivos”.

Oviedo espera que entre los principales logros de su colaboración esté que los jóvenes puedan involucrarse en prácticas que les permitan interiorizar conceptos claves, despertar su interés y su creatividad.

Pineda ha encontrado la relación con CSFP reveladora. Los programas educativos en español de Futuro en Ag la ponen en contacto con familias agricultoras latinas de todo el noreste de EE.UU. Aprovecha lo que aprende de las experiencias de los demás y adapta las lecciones al contexto urbano.

Admite que quedan muchos retos por delante. “Pero creo que los valores que tenemos, nuestro amor por la familia y la comunidad, nuestra esperanza de que sí se puede, tenemos que transmitirlo”, afirma Pineda. “Nadie va a venir a salvarnos al pueblo. Somos nosotros los que estamos aquí, los que tenemos que hacerlo”. 

Tim W. Shenk

Tim joined the Cornell Small Farms Program in 2023 as the Bilingual Communications Specialist. He brings expertise in Spanish language communication, journalism, research, popular education, and classroom pedagogy. Tim is responsible for the multifaceted communications strategy for the Futuro en Ag project, and supports Spanish language online and in-person education.