Tim W. Shenk

TimWShenk

Especialista bilingüe en comunicación tws74@cornell.edu

Yo fui criado en un pueblo pequeño en el estado de Indiana ayudando a mi mamá a recoger tomates y verduras del huerto del patio. Cuando tenía ocho años y quería una bicicleta, mis padres me preguntaron cómo me proponía ganar el dinero para comprarla. Decidí cultivar maíz dulce. Era un año de sequía, así que hacíamos viajes semanales a mi parcela para regar las hileras de maíz con galones de agua que llenaba con una manguera. Al finalizar la cosecha, vendí las mazorcas a amigos de la iglesia y gané 55 dólares, que era suficiente para comprarme una preciosa bicicleta de segunda mano. Ahora, en el Programa de Pequeñas Granjas de Cornell, he vuelto a las raíces familiares en la agricultura. Seré responsable de la estrategia de comunicaciones de Futuro en Ag y apoyo la educación en línea y presencial en español del proyecto. En la secundaria y en la universidad estudié español, y después me concedieron una beca Fulbright para un proyecto de huertos urbanos en azoteas en la República Dominicana. El proyecto fue un completo fracaso. La tierra para sembrar era escasa, era difícil convencer a las personas a hacer abono orgánico, se necesitaba el agua para cocinar y limpiar y, lo más importante, la mayoría de las familias no querían sembrar un huerto en la azotea porque allí tenían los perros. Gracias a la paciente orientación de mis mentores locales, aprendí que este tipo de proyecto comunitario tiene éxito o no, en función de la profundidad de las relaciones que establecemos en dicha comunidad. Las ideas de los proyectos deben responder a las necesidades sentidas, no ser concebidas por personas ajenas a la comunidad, por las buenas intenciones que puedan haber. Me invitaron a continuar después de mi año de beca para hacer investigación participativa y organización comunitaria. Me quedé cinco años, escuchando mucho más de lo que hablaba. Mi experiencia en la Rep. Dominicana me formó profundamente la visión, valores y compromiso para eliminar el racismo y la pobreza sistémicos y construir una sociedad de abundancia y dignidad para todos y todas. Volví a EE.UU. y durante diez años dirigí el Comité de Relaciones EE.UU.-América Latina (CUSLAR), con sede en Cornell University, donde supervisé a estudiantes en prácticas, impartí cursos, edité un boletín y coordiné intercambios de estudiantes y comunidades en el campus y en América Latina. Como especialista en comunicación bilingüe de Futuro en Ag, aporto mi experiencia en comunicación en español, periodismo, investigación, educación popular, desarrollo curricular y pedagogía. Mi deseo es poder contribuir a la construcción de una red de agricultores de habla hispana en el estado de Nueva York y más allá.


Yo fui criado en un pueblo pequeño en el estado de Indiana ayudando a mi mamá a recoger tomates y verduras del huerto del patio. Cuando tenía ocho años y quería una bicicleta, mis padres me preguntaron cómo me proponía ganar el dinero para comprarla. Decidí cultivar maíz dulce. Era un año de sequía, así que hacíamos viajes semanales a mi parcela para regar las hileras de maíz con galones de agua que llenaba con una manguera. Al finalizar la cosecha, vendí las mazorcas a amigos de la iglesia y gané 55 dólares, que era suficiente para comprarme una preciosa bicicleta de segunda mano. Ahora, en el Programa de Pequeñas Granjas de Cornell, he vuelto a las raíces familiares en la agricultura. Seré responsable de la estrategia de comunicaciones de Futuro en Ag y apoyo la educación en línea y presencial en español del proyecto. En la secundaria y en la universidad estudié español, y después me concedieron una beca Fulbright para un proyecto de huertos urbanos en azoteas en la República Dominicana. El proyecto fue un completo fracaso. La tierra para sembrar era escasa, era difícil convencer a las personas a hacer abono orgánico, se necesitaba el agua para cocinar y limpiar y, lo más importante, la mayoría de las familias no querían sembrar un huerto en la azotea porque allí tenían los perros. Gracias a la paciente orientación de mis mentores locales, aprendí que este tipo de proyecto comunitario tiene éxito o no, en función de la profundidad de las relaciones que establecemos en dicha comunidad. Las ideas de los proyectos deben responder a las necesidades sentidas, no ser concebidas por personas ajenas a la comunidad, por las buenas intenciones que puedan haber. Me invitaron a continuar después de mi año de beca para hacer investigación participativa y organización comunitaria. Me quedé cinco años, escuchando mucho más de lo que hablaba. Mi experiencia en la Rep. Dominicana me formó profundamente la visión, valores y compromiso para eliminar el racismo y la pobreza sistémicos y construir una sociedad de abundancia y dignidad para todos y todas. Volví a EE.UU. y durante diez años dirigí el Comité de Relaciones EE.UU.-América Latina (CUSLAR), con sede en Cornell University, donde supervisé a estudiantes en prácticas, impartí cursos, edité un boletín y coordiné intercambios de estudiantes y comunidades en el campus y en América Latina. Como especialista en comunicación bilingüe de Futuro en Ag, aporto mi experiencia en comunicación en español, periodismo, investigación, educación popular, desarrollo curricular y pedagogía. Mi deseo es poder contribuir a la construcción de una red de agricultores de habla hispana en el estado de Nueva York y más allá.